Edi era un dragón completamente único en el mundo. A diferencia de otros dragones, Edi era muy cariñoso y siempre estaba de muy buen humor y nunca lanzaba fuego. Lo que hacía a este pequeño dragón tan especial era que tenía un corazón.

Su corazón era tan pequeño que nadie sabía que lo tenía, por lo cual, el dragón decidió guardarlo para compartirlo con algún amigo. Su amigo debía ser pequeño, ya que no tenía mucho espacio para quererlo.

Después de ver algunos animales, decidió que se haría amigo de una pequeña mariposa, estaba muy emocionado, pues nunca había tenido una amiga. Luego de algunos días de ser amigo de esa hermosa mariposa se dio cuenta de que su corazón no se había llenado.

Por lo cual, decidió que podía buscar otro amigo que fuese pequeño. De esta manera, se hizo amigo de un pajarito. Aunque se dio cuenta de que su corazón tampoco se había llenado con este nuevo amigo.

De esta forma, comenzó a hacer muchos amigos y su corazón seguía sin llenarse, gracias a esto, se hizo amigo de tigres, leones, elefantes, jirafas, ovejas, cocodrilos, conejos y aún tenía espacio.

De esta manera, hizo amigos nuevos y dejó de preocuparse por el tamaño de su corazón. Edi se convirtió en el dragón más feliz del mundo, con muchísimos amigos a los cuales quería.

Lo que el pequeño Edi no sabía era que el amor es capaz de agrandar los corazones, al igual que el odio es capaz de hacerlos más pequeños. Este dragón hizo tantos amigos que su corazón se hizo muy grande.

Los demás dragones del reino se dieron cuenta del gran corazón que Edi tenía y furiosos decidieron que no podía ser posible. Por lo cual, fueron a atrapar al pequeño dragón y con cadenas lo amarraron a un árbol para que no pudiese volar, quedando totalmente inmobilizado.

Decenas de dragones se reunieron alrededor del árbol y decidieron que debían acabar con el pobre Edi, así que comenzaron a prepararse para lanzar muchas bolas de fuego.

En ese momento, Edi pensó en todos los amigos que había hecho y lo triste que todos estarían si el desaparecía. Por lo cual, decidió que debía luchar contra el resto de los dragones. Muy fuertemente cerró sus ojos y se preparó para lanzar una gran bola de fuego.

Sin embargo, no lo logró, de su boca no había salido fuego, aunque cuando abrió los ojos pudo observar que había sucedido algo increíble. De su boca había salido un inmenso chorro de agua.

Impresionado de lo que había logrado, Edi volvió a cerrar sus ojos con gran fuerza e intento lanzar fuego nuevamente. Aunque esta vez de su boca salieron muchos rayos, los cuales fueron capaces de romper todas las cadenas.

De esta manera, Edi cerró sus ojos por tercera vez y volvió a intentar lanzar fuego, en esta ocasión logró soplar muchísimo viento, secando así a todos los dragones que habían quedado empapados por toda el agua que los había golpeado en el primer intento.

Así, todos los dragones pudieron darse cuenta que ellos también tenían un corazón muy pequeño, que debía ser liberado del odio y llenarse de mucho amor, para poder lograr cosas asombrosas y tener poderes únicos.

Edi por su parte, entendió la importancia del amor y que en vez de llenar su corazón debía lograr que el mismo fuera cada vez más grande. Llenándose de gentileza y buenas acciones se convirtió en el mejor dragón del mundo.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.