Luego de muchos años viviendo en una casa, los padres de Luis decidieron que era momento de mudarse a un nuevo hogar. Después de ver varias casas se decidieron por una hermosa y de gran tamaño.

Cuando el pequeño Luis entró a la que sería su nueva habitación se sorprendió al ver la gran cantidad de juguetes y libros que se encontraban de manera ordenada sobre las estanterías. Con mucha emoción tomó todos y comenzó a jugar con ellos.

Muy cansado de pasar todo el día jugando decidió que era momento de irse a dormir. Sin embargo, no organizó los juguetes y libros con los que había jugado. Asombrosamente al día siguiente cuando Luis se despertó todos los juguetes se encontraban en perfecto orden, aunque él estaba seguro que durante la noche nadie había entrado a su cuarto.

Ese mismo día jugó con todos los juguetes, aunque de nuevo al irse a dormir no los colocó en el lugar correspondiente y de igual manera, la mañana siguiente todo estaba en su lugar. Lo mismo sucedió el tercer y cuarto día.

Sin embargo, en el quinto día luego de llegar del colegio, Luis decidió que iría a jugar, pero cuando intentó tomar un juguete este salto fuera de su alcance y grito: “¡Alto, no voy a jugar contigo!”. Luis totalmente sorprendido y un poco asustado pensó que se estaba volviendo loco.

Por lo que, giro e intentó tomar otro juguete, aunque, este también saltó y no dejó que el pequeño lo tomase. Ante el asombro de Luis el más grande y antiguo de los juguetes le dijo “¿Por qué crees que no queremos jugar contigo? Nunca nos dejas en nuestro lugar, en donde nos gusta estar y nos sentimos cómodos, imagina lo difícil que nos resulta subir a las estanterías, además, el piso es muy frio”.

Uno de los lápices de color que se encontraba sobre el escritorio le dijo: “Soy muy pequeño, me cuesta mucho entrar en el bote con los demás lápices. Además, puedo perderme fácilmente, no jugaremos más contigo hasta que nos prometas que nos dejaras a cada uno en su lugar”.

Luis analizó lo que decían los juguetes, libros y lápices por un momento, así pudo darse cuenta de lo cómoda que era su cama y lo tranquilo que dormía toda la noche en ella. De igual manera, pensó en sus juguetes y lo incomodo que debería ser dormir en el suelo todas las noches.

Después de esto, el pequeño les pidió disculpas a sus juguetes y entendió que su comportamiento no había sido el adecuado. Les prometió que desde ese momento siempre los dejaría en su lugar. Así, todas las noches antes de dormir, Luis acomodaba a sus juguetes en el lugar correcto.

Gracias a esto, el pequeño niño pudo darse cuenta de lo importante que es el orden, el respeto por sus juguetes y las demás personas. Por otro lado, entendió que si cuidaba adecuadamente a sus juguetes los mismos podrían durarle mucho más tiempo.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.